Un puñado de vecinos y vecinas, emprendedores y con muchas granes de fiesta y vivir la vida de la mejor forma posible y, a poder ser, en la calle, llevaban tiempo haciendo muñecos caseros con cañas y papeles, vistiéndolos con ropa. Poco a poco su sueño fue fraguándose y terminaron convirtiéndose en una falla de verdad: con falleros, junta y presidente, como corresponde.

En 1975, con el asesoramiento de Pascual Arnau, miembro destacado de las fallas de Riba-Roja del Turia y con D. Vicente Moñinos como presidente, la primera “Falla”,  con mayúsculas, se levantó con el empuje, las manos, los hombros y, sobre todo, las ilusiones de muchos Elianeros y Elianeras como Antonio López, Lluís Aleixandre, Vicente Prosper, Pepe Escrivá, Daniel Romero, la tia Pilar “la fustera”, la tia Sunsió “la roja”, Maruja “la garrida”, Conxin i Carmencin “les maredeuetes”, Conxin “la Figuera”… y muchos más de los que no nos olvidamos y serán nido, referente, obra y parte, así como semilla de todas las fallas que, poco a poco, nacerán en nuestro pueblo.

El primer año de nuestra falla, Inmaculada Cruz Aguilar, fallera mayor infantil, estaba acompanyada por la “reina de la flor”, Mª Ángeles Molina i por la “reina del fuego”, Teresa Molina, mientras que la fallera mayor, Amparo Espinosa Chisvert, tenía como a “reina de la flor” a Charo Pons y a Chelo Prosper como “reina del fuego”.

Las figuras de “reina de la flor” y “reina del fuego” desaparecieron en cuanto la falla se censó, un año más tarde, i desde entonces el protagonismo paso a ser únicamente para las falleras mayores.

El primer casal estaba ubicado en la calle General Pastor, donde se encuentra la heladería La Jijonenca. Ahí no se estuvo muchos años, unos 5 o 6. Después nos trasladamos al cruce de las calles General Pastor y Calle Mayor. En este pequeño casal estuvimos hasta el 1995, cuando compramos el casal donde nos encontramos actualmente, en la calle Francisco Alcaide.

A lo largo del tiempo hemos ido creciendo en diferentes aspectos:

  • El número de falleros supera la cifra de 250.
  • El parador que se monta en la calle General Pastor ha sido renovado en diferentes ocasiones a lo largo del tiempo.
    • Debemos señalar que en 1989, siendo falleras mayores Inma Marco y Verónica Escrivá, llovió tanto durante los días de la semana fallera que nos vimos obligados a suspender todos los actos que teníamos previstos para hacer en la calle. No hubo orquestas ni bailes, y la gente de la falla se enfangó, y nunca mejor dicho, en comprar un parador para que, lloviese o nevase no nos volviésemos a quedar sin fiesta.
  • También compramos el casal de la calle Francisco Alcaide porque no teníamos donde ir cuando el propietario del antiguo casal donde estábamos decidió construir un edificio.

Ya hemos cumplido cuarenta años de falla y esperamos que, con la ayuda de todos los falleros y falleras que integramos esta comisión, podamos cumplir muchos más, dado que la ilusión con la que empezamos cada ejercicio fallero también va en aumento.